lunes, noviembre 02, 2009

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martes, septiembre 08, 2009

Muñecos

La soledad no acecha en cada esquina, si no que, por el contrario, es algo intrínseco a la idiosincrasia humana. Estamos solos, por mucho que nos empeñemos en rodearnos de gente, de animales, de cosas.
Y lo peor es que nos rodeamos de cosas, de objetos, de materiales absurdos que no nos sirven para nada pero que nos hacen sentir un poquito menos solos y un poquito mas aceptados. Convertimos a los amigos en cosas, cosificamos a nuestra familia, embalamos a nuestros hijos para desembolverlos en el salon de casa y ver si hacen juego con las cortinas. Pedimos niños chinos o encargamos bebes con los ojos azules y el pelo negro, para que gateen sobre nuesto piso a cuadros de ajedrez.
Nos gusta que todo este bien para no sentirnos solos, le ponemos etiquetas a los sentimientos y precio al amor, usamos el sexo y lo enmarcamos y lo ponemos sobre la cama, "Corrida numero 3426". Cosificamos y deshumanizamos, damos vida a los muñecos que asienten ante nuestas incongruencias...

Y todo porque el humano esta solo, solo, solisimo, solo.

lunes, septiembre 07, 2009

ElTapon

Eramos máquinas.
No teniamos nada, no teniamos lágrimas ni carcajadas.
Eramos enredaderas de venas, corazas de piel, corazones electricos.
Eramos máquinas y no sabiamos que era un paseo, o una puesta de sol, o un grito.
Cuerpos llenos de vida, sentados ante un escritorio, sentados ante un televisor, sentados ante un pais.
Eramos máquinas y nunca nadia nos lo dijo, y vivimos como humanos, hasta que un dia alguien quitó el tapon de nuestro talón. Y morimos como máquinas soñando con ser hombres.

lunes, junio 22, 2009

Tunombre


Me despierto ahogado en acido y busco tu cara por entre el resto de rostros de la fabrica.
Pero no estas.
Tu cara se perdio en el recuerdo de los niños.

El recreo en la fabrica olia a pis, y las flores que crecia, o que intentaban crecer entre los adoquines parecían cuerpos torturados de lemures famelicos.
Aquel dia vi tu DNI viajando entre las nubes y un suspiro policial me rozo el cogote.

No se porque empecé a quererte tan tarde. Tal vez porque no te conoci antes.

Tu nombre huele a olas de suspiros y a aletargadas tardes de verano.

domingo, junio 14, 2009

Aire

Ella nunca lo supo...



pero nació para existir.



Que penita...

martes, junio 09, 2009

dimealgobonitoanda

Incapacidad de movimiento.

Desasosiego musical.

Pragmático.

Existe, existe, existe.

Un poema con una palabra: persiana. No se porque es peor que un poema con una palabra: Amor.

O porque esto es peor que lo otro.

Algo bonito.

El vacío.

Esto lo escribo para ti, para que dejes de mirar por la ventana triste y solo.

Algo bonito, no se nada bonito.

Desesperación.

Eso es bonito.

Y cuando te emocionas es aun más bonito.

Tus tetas también son bonitas.

Tu culo mas.

Pero no de sa pa re ce la de ses pe ra cion.

lunes, junio 08, 2009

Sonrisas

Aquel invierno salió el sol cada mañana, y los parque estaban llenos de ojos que miraban inquietos hacia las nubes. NAdie entendió durante todo el invierno porque no caía agua desde las estrellas. Cuando llegó la primavera todo seguía igual, todas las mañanas, un sol sonreía desde el cielo a los moribundos que paseaban por los parques, mirando anhelantes entre las ramas secas de los arboles que luchaban por florecer.
Un dia, a eso de las 7 de la tarde, esa hora triste y desapacible en la que acaba el dia y aún no ha empezado la noche, Katalina decidió dejar de mirar hacia arriba, y dirigir sus ojos hacia el suelo. Dedos, el suelo estaba lleno de dedos que crecían espigados como briznas de hierba, dedos gordos, flacos, huesudos, con pelo, con uñas de colores, con uñas sucias, con uñas mordidas, dedos con padrastros y con madrastras, dedos vivos, que señalaban hacia el cielo con la insistencia propia del dedo acusador. Katalina lo vio todo claro, ¿Como no se habia dado cuenta antes? ¿Como nadie se habia percatado del crecimiento desmesurado de dedos salvajes? Miró hacia donde señalaban todos aquellos dedos inquebrantables, y alli estaba, El Sol, sonriendo, en el cielo sin nubes, sin pájaros, sin aire. Katalina siguió con paso muerto su camino, mirando al sol, con lágrimas en los ojos.