07/03/2010

Las moscas

HAY QUIENES miran al cielo exclamando que esto (o sea, lo que tenemos entre manos, llámese como se quiera) se acaba, que ha llegado su fin y que terremotos, riadas, injusticias, vendavales, violaciones, hambre, hostias, curas y papas, monjas, dictadores, déspotas, maderos y tsunamis no son más que signos de un acabose inminente. 
HAY QUIENES miran a los primeros y exclaman que eso (o sea, lo que tienen entre manos, llámese como cada cual quiera llamarlo) no ha hecho más que empezar. 
Y nadie lo comprende, y nadie escucha.
Y así nos quedamos, con una mano sobre la otra o de brazos cruzados, observando como las gaviotas caen exhaustas desde el cielo despejado, como sus alas se pudren en la arena; mirando impasibles las corrientes marinas suspendidas en el aire y los giros sin sentido de las moscas sobre la basura. ¿Por qué no se comen la basura y se van las puñeteras moscas? ¿Por qué no bajan las gaviotas a robar el pan de los niños y luego no suben a cagar los coches de los ricos? ¿Por qué las corrientes marinas no se limitan a traer buenas canciones o barcos llenos de olvidos? ¿Por qué todo es como es y no como fuera o fuese?
Reflexiones subjuntivas acompañadas de trivialidades.
Porque algunos solo saben pensar durante los segundos que preceden al sueño y que proceden de la vigilia....